LOS GRANDES HOMBRES; LOS HÉROES DEL PUEBLO, LOS COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN. Chile (MIR-EPR)

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LOS GRANDES HOMBRES; LOS HÉROES DEL PUEBLO, LOS COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN

Los grandes hombres no apuntan con un dedo con tres de vuelta.
Los grandes hombres son los que van por el mundo
con las manos abiertas, dejando huellas
para que, los que sigan, lo hagan cosechando
y sembrando nuevas semillas, con fuerza de historia.

Para los Revolucionarios chilenos e indo americanos, Octubre, es sinónimo de rebeldía y lucha directa contra nuestro enemigo fundamental, el capital y su accionar imperialista; las caídas en combate del Comandante de la Revolución chilena, Miguel Enríquez Espinosa -5 de Octubre de 1974- y el Comandante de la Revolución indo americana Ernesto Che Guevara -8 de Octubre de 1967-, son acontecimientos que traen al presente el legado histórico, de dos de los mejores hijos de nuestra clase, a los cuales se sumó en días recientes, el Comandante Jorge Briceño, quien pasa a ocupar un destacado lugar en el ALTO MANDO DE LA REVOLUCIÓN INDO AMERICÁNA.

Desde esta TRINCHERA, planteamos que para los Revolucionarios, los 5 de Octubre, los 23 de Septiembre, o los 8 de Octubre son fechas, tan contradictorias, que logran sintetizar esperanza.

A pesar de la propaganda fascista, los grandes hombres, nuestros héroes, aquellos que sudan pueblo, no mueren jamás. No hay una sola bala o una bomba química en el mundo que sea capaz de hacerlo; ni cientos de aviones, ni miles de fusiles logran dar en el blanco, porque cada vez que lo intentan, los grandes hombres se reproducen en miles; ni si quiera se les puede silenciar, porque su grito está impreso en la historia; a penas se les puede esconder, porque desbordan realidad.

Pero, a pesar de ello, podemos cerrar sus ojos, con la ceguera de la confusión reformista y revisionista; o herir sus manos, cada vez que se las damos a un enemigo; o invalidar sus pies, cuando no nos paramos decididos; parar su respiración, cuando suspiramos cansancio anulador; incluso, podemos detener su corazón, cuando nos detenemos a llorarles.

En ese contexto los grandes hombres, los héroes del pueblo, nos deben dotar marxistamente, de las armas que alguna vez levantaron y que en la actualidad escasean, principalmente por el entrampamiento ideológico, en que NUESTRAS FUERZAS, se encuentran.

La actual ofensiva imperialista en nuestra Indo América, nos recuerda lo acertado y vigentes que se encuentran los análisis y planteamientos de nuestros COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN; los sucesos contra las FARC-EP, las elecciones en Venezuela, el simulacro de Golpe de Estado en Ecuador, lo que se viene en Bolivia, son claros ejemplos de que nuestro ENEMIGO FUNDAMENTAL, tiene sus fuerzas desplegadas en el continente, por medio de bases militares, por el adiestramiento de los Ejércitos locales, el trabajo político de su aristocracia dirigencial, sus ONGs, medios de alienación y desinformación de masas, etc.

Pero el avance imperialista, no sólo se debe a las fuerzas objetivas de nuestro enemigo, en buena parte, también se debe a la ceguera de los dirigentes y algunas orgánicas de izquierda, que insisten en repetir formulas, demostradas como ineficientes y superadas por la historia de la lucha de clases.

Cuando el Che y Miguel, condenaban el carácter parásito y antirrevolucionario, que jugaban algunos sectores políticos y sociales, que nos intentaban hacer creer, “en la buena voluntad, de sectores progresistas”, por ejemplo; hoy está archicomprobado, la inexistencia de las llamadas burguesías nacionales, las que se encuentran absolutamente ligadas al capital transnacional, razón por la cual la continentalidad de la lucha, pasa a ser un factor estratégico, ya que el choque es directo con el ENEMIGO FUNDAMENTAL. LOS COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, así lo habían previsto en el siglo pasado, con ese propósito, impulsaron la organización continental de los Revolucionarios como fue el caso de OLAS, la TRICONTINENTAL, la experiencia del ELN en Bolivia o la JCR, etc.

Miguel y el Che, nunca dejaron de plantear los peligros que se presentaban, al jugar con las armas melladas del enemigo, conviviendo con su institucionalidad y lo artificioso que resultaba la construcción del Socialismo, en esas condiciones; en la gran mayoría de los casos, no es posible. Lo mas que se lograría, seria la captura formal de la superestructura burguesa del poder…. pero el transito al socialismo se tendrá que hacer mediante una lucha violentísima contra todos los que traten, de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales, planteaba el Che, elemento que a la luz de los acontecimientos recientes, parece ser una verdad inexorable.

Cuando desde el revisionismo soviético, se impulsa la vía pacifica, para alcanzar el Socialismo, y que en la actualidad, el reformismo lo vuelve a utilizar como táctica, los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, nos recordaban que, el Poder, es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna…La toma del poder es un objetivo mundial de las fuerzas revolucionarias. Conquistar el porvenir es elemento estratégico de la revolución. Donde lo histórico y objetivamente trascendental, pasa a ser, no poner en riesgo la Estrategia de la Revolución, por pasos tácticos, volviendo a poner en práctica, las viejas enseñanzas del revisionismo, en que los revolucionarios, son desplazados como parias o elementos “extremistas y terroristas, que atentan contra la institucionalidad democrática”.

Ante esa realidad, es extraordinario el carácter visionario de los planteamientos del Che, sobre la situación en nuestra Patria Grande, cuando plantea que cada minuto que pasa y a la luz de los últimos acontecimientos, muestran un ejemplo de cohesión de los gobiernos burgueses con el agresor imperialista, en los aspectos fundamentales del conflicto. Es precisamente lo que sucedió con la muerte del Comandante Jorge Briceño, cuando toda la oligarquía dirigencial felicitó al paramilitar Santos en New York, los medios de alienación montaron un circo informativo y los progresistas, reformistas y revisionistas guardaron un sepulcral silencio.

Los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, insistían en no engañarse con los supuestos avances progresistas, planteando que las pequeñas victorias electorales son “ pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga, la colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina constitución burguesa, donde lo extremadamente peligroso y nocivo para NUESTRAS FUERZAS, es que para alcanzar estos “logros”, se tiene que dar muestras de apego la legalidad burguesa, así lo vimos con la firma por las garantías constitucionales, que debió hacer Allende durante la U.P, o los costos que pagan los trabajadores en el proceso bolivariano en Venezuela. La ilusión que parte del pueblo deposita en dichas experiencias, tiene su punto de inflexión cuando se llega a traicionar a organizaciones revolucionarias para dar “muestras de buena conducta”, ante el imperialismo: “Contradictorio el cuadro de América; dirigencias de fuerzas progresistas que no están a la altura de los dirigidos; pueblos que alcanzan alturas desconocidas; pueblos que hierven en deseos de hacer y dirigencias que frenan sus deseos”.

Quizás, el gran aporte de los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, es el llamado a entender que la lucha de clases, es una guerra encubierta y que las orgánicas revolucionarias, que seriamente se planteen la construcción del Socialismo, nunca deben perder de vista la perspectiva del Poder y no desechar ninguna forma de lucha, para alcanzar ese propósito: “El enemigo luchará por mantenerse en el poder; hay que pensar en destruir el Ejército opresor; para destruirlo hay que oponerle un Ejército Popular enfrente. Ese Ejército no nace espontáneamente. La lucha tiene que tener un carácter continental, la lucha es a muerte entre todas las fuerzas populares y todas las fuerzas represivas, estas castigaran a las fuerzas populares con todas las armas de destrucción a su alcance”.

Después de los últimos acontecimientos ocurridos en nuestra región, y los que sin duda vendrán; los revolucionarios debemos prepararnos para batallas mas decisivas que una simple elección burguesa o tomar posiciones en conflictos ínter burgueses. Tenemos que tener claro que frente a la fuerza bruta, la fuerza y la decisión; frente a quienes quieren destruirnos, no existe otra cosa que la voluntad de luchar hasta el último hombre por defendernos… Las masas saben que el papel de Job no cuadra con la de un revolucionario y se aprestan a la batalla.

Como parte del gran legado, de los grandes hombres, los héroes del pueblo, como Miguel, Santucho, Marulanda, el Mono Jojoy o el Che, se distingue su intachable conducta moral y ética; fueron fieles a la máxima planteada por Mao de que en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, puede el comunista poner en primer lugar sus intereses personales; al contrario, debe subordinarlos a los intereses de la nación y de las masas populares. De ahí que el egoísmo, la flojera, la corrupción, el afán de figurar, etcétera, sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada, el entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación de todo corazón al deber público y el esfuerzo concienzudo y tenaz merezcan respeto. Elementos trascendentales, que muchos dirigentes actuales ignoran u omiten, pero que en los grandes hombres, pasa a ser su principal fortaleza, ya que ellos, no dedicaron su vida a lustrar su ego; pues los héroes del pueblo, se llaman pueblos y la única forma que tenemos los revolucionarios para homenajearlos es decirles:

¡Comandantes de la Revolución, con su ejemplo seguiremos adelante!
¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!

Con el PUEBLO, como Fuerza Principal Político-Militar,
Con la vanguardia, creando CONCIENCIA Revolucionaria y
Con el FUSIL, como guía de la lucha histórica y constante.

POR LA RAZON Y LA FUERZA, LOS TRABAJADORES AL PODER
SÓLO PODEMOS LA VÍA REVOLUCIONARIA
COMBATE O MUERTE

Desde algún lugar de Chile, Octubre de 2010

Movimiento de Izquierda Revolucionaria – Ejército
Popular Revolucionario (Batallón Chile)

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